Mi mermelada de naranjas es infalible. Es en serio. Hasta el que odia la mermelada de naranjas la termina amando tanto como yo. No la inventé, por supuesto, sino que la copié de algún lugar, hace muchos años, mientras buscaba alguna que saliera perfecta.

Es fácil e ideal para hacer en esta época porque tienen que usar naranjas buenas, de cascara firme, grandes, muy jugosas y con mucha carne, y no fruta de descarte. Si usan fruta económica les va a salir igual, pero no va a ser genial. En otros casos la calidad de la materia prima se nota un poco menos, algunas frutas más secas sirven para dar textura o para sumar. La de naranja, en cambio, es muy botona. Enseguida se nota con qué naranja la hicieron, lo siento.

Necesitan 1,5 kg de naranjas geniales, 1 kg de azúcar, y 1 limón. Primero, rallan la cáscara de las naranjas finita. Si el rallador es grueso, les recomiendo que la rallen y luego la piquen un poco con una cuchilla como hago yo. Hierven esa cáscara en agua hasta que esté blandita y la cuelan. Le vuelven a poner agua y hacen hervir otros 5 minutos. La cuelan y repiten. Así, 4 veces.

Mientras tanto, pican toda la pulpa de la naranja, sin que quede nada blanco ni semillas y lo ponen en una cacerola con todo el jugo, las cáscaras y el azúcar. Exprimen el limón y también lo incorporan. Lo llevan a fuego medio durante 40 minutos más o menos.  Puede parecer que está líquida pero no se dejen engañar. Saben cuando está porque ponen una cucharadita de mermelada en un plato, la meten al freezer y cuando la sacan, cinco minutos después, está consistente, lista para usar.

El color debe ser naranja claro, fresco, como el de la cáscara. No naranja oscuro (miren la mermelada que está en la cuchara, ese es el color) porque eso quiere decir que se pasó y no es tan rica. No se atrevan a procesarla ni ninguna de esas barbaridades que suele hacer la gente. Arruinan la textura con cáscara molida y le dan un sabor uniforme en vez de intercalar la jalea bien dulce con la cascarita más amarga. Es un horror.

Los dos secretos son el jugo de limón (que levanta el sabor, le da intensidad, van a ver) y que no tenga tanta cocción. Háganme caso. Y no, no necesita semillas en una bolsita ni nada por el estilo, se hace así, sin nada más que amor.

 

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